A pocos días de: Si el amor es una isla, de Esther Sanz
¿Os acordáis de Esther Sanz?
¿Recordáis a aquella autora que nos enamoró con la saga El
Bosque?
¿La habéis extrañado?
A las dos primeras respondo que sí y a la última que ¡muchísimo!
Pues para los que estén como un servidor, Esther regresa con un título al que le tengo muchísimas ganas.
Se llama Si el amor es una isla, es editado por Destino y la única pega de su
lanzamiento es que nos lo han retrasado. En un principio iba a ser el 4 de
febrero, pero finalmente se ha optado para que vea la luz el 13 de febrero.
Como veis, tampoco vamos a tener que esperar ninguna exageración,
¿verdad?
Un poquito de paciencia, que no nos irá nada mal.
Por cierto, la portada
es una preciosidad diseñada por Luís Tínico.
Si hay alguna mente despistada por estos lares que no sabe
de que estoy hablando, seguid leyendo y a saberlo todo.
Esther Sanz, la propia autora, nos dejó hace unas semanas
con estas palabras:
SI EL AMOR ES UNA ISLA, hace
referencia al escenario de esta historia: un islote del canal de la Mancha
donde la joven Luisa ha encontrado un empleo para costear el tratamiento médico
de su padre. Para ello trabajará en Silence Hill, un hotel victoriano regido
por un joven y enigmático aristócrata que convertirá su nueva vida en un
peligroso juego.

Y como aperitivo, los primeros párrafos de SI EL AMOR ES UNA ISLA, que empieza así:
Dicen que una isla es un lugar ideal para
perderse. Yo tuve que llegar al inhóspito Sark, un islote con quinientas almas
en el canal de la Mancha, para encontrarme a mí misma.
Todo empezó una mañana gris de octubre
cuando por fin conseguí que una embarcación me llevara desde la isla vecina de
Guernsey. El mal tiempo había impedido que ningún ferry se aventurara en aquel
mar revuelto desde hacía días. Finalmente logré convencer a un pescador, que
salía a faenar temprano, para que me acercara a Sark. El trayecto me costó el
sueldo de una semana, pero llegaba con dos días de retraso y temía perder el
empleo incluso antes de empezar.
No fue hasta más tarde, sentada en aquel
bote pesquero, con el chaleco salvavidas puesto y la cabeza entre las rodillas
para vencer el mareo, que pensé en la posibilidad de perder algo todavía más
valioso: mi propia vida.
Lo quieroooo, lo quieroooo, lo quierooooooooooo!! jijijijijijijiji
ResponderEliminar¿Ha quedado claro que lo quiero, verdad?
Mil besos, Joan!!
Alto y claro, Beka!!!
EliminarSeguro que nos encantará.
Besos
No sabía que iban a publicar este libro! Estaré atenta :) Gracias por la info!
ResponderEliminarGracias a ti, Alicia. Por pasarte y comentar.
EliminarBesos