miércoles, 15 de enero de 2014

A pocos días de: Si el amor es una isla, de Esther Sanz

¿Os acordáis de Esther Sanz?
¿Recordáis a aquella autora que nos enamoró con la saga El Bosque?
¿La habéis extrañado?

A las dos primeras respondo que sí y a la última que ¡muchísimo!

Pues para los que estén como un servidor, Esther regresa con un título al que le tengo muchísimas ganas. Se llama Si el amor es una isla, es editado por Destino y la única pega de su lanzamiento es que nos lo han retrasado. En un principio iba a ser el 4 de febrero, pero finalmente se ha optado para que vea la luz el 13 de febrero.

Como veis, tampoco vamos a tener que esperar ninguna exageración, ¿verdad?

Un poquito de paciencia, que no nos irá nada mal.
Por cierto, la portada  es una preciosidad diseñada por Luís Tínico.

Si hay alguna mente despistada por estos lares que no sabe de que estoy hablando, seguid leyendo y a saberlo todo.

Esther Sanz, la propia autora, nos dejó hace unas semanas con estas palabras:
SI EL AMOR ES UNA ISLA, hace referencia al escenario de esta historia: un islote del canal de la Mancha donde la joven Luisa ha encontrado un empleo para costear el tratamiento médico de su padre. Para ello trabajará en Silence Hill, un hotel victoriano regido por un joven y enigmático aristócrata que convertirá su nueva vida en un peligroso juego.
La aventura, el misterio y el amor se dan la mano en esta narración con constantes giros y una ambientación inolvidable.

Y como aperitivo, los primeros párrafos de SI EL AMOR ES UNA ISLA, que empieza así:

Dicen que una isla es un lugar ideal para perderse. Yo tuve que llegar al inhóspito Sark, un islote con quinientas almas en el canal de la Mancha, para encontrarme a mí misma.
Todo empezó una mañana gris de octubre cuando por fin conseguí que una embarcación me llevara desde la isla vecina de Guernsey. El mal tiempo había impedido que ningún ferry se aventurara en aquel mar revuelto desde hacía días. Finalmente logré convencer a un pescador, que salía a faenar temprano, para que me acercara a Sark. El trayecto me costó el sueldo de una semana, pero llegaba con dos días de retraso y temía perder el empleo incluso antes de empezar.
No fue hasta más tarde, sentada en aquel bote pesquero, con el chaleco salvavidas puesto y la cabeza entre las rodillas para vencer el mareo, que pensé en la posibilidad de perder algo todavía más valioso: mi propia vida.



4 comentarios:

  1. Lo quieroooo, lo quieroooo, lo quierooooooooooo!! jijijijijijijiji

    ¿Ha quedado claro que lo quiero, verdad?

    Mil besos, Joan!!

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    Respuestas
    1. Alto y claro, Beka!!!
      Seguro que nos encantará.

      Besos

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  2. No sabía que iban a publicar este libro! Estaré atenta :) Gracias por la info!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Alicia. Por pasarte y comentar.
      Besos

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